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Hasta hace pocos años no sabíamos qué eran estas sustancias que hoy intentamos desterrar de nuestro tocador –y de nuestra piel–, aunque antes las ‘consumíamos’ de manera involuntaria sin conocer sus efectos.

Los parabenos, los conservantes de la cosmética

Cualquier producto cosmético requiere alguna sustancia que evite que se eche a perder una vez abierto por acción de los microorganismos. Los parabenos son unos conservantes muy habituales en los cosméticos, normalmente añadidos en combinación con otros tipos de conservantes. Además, evitan que el producto pierda efectividad. Los fabricantes los usan porque constituyen una manera económica de proteger sus productos frente a infecciones de microorganismos, y se estima que entre el 70 y el 90% de los cosméticos incluyen estas sustancias en su composición.

Lo que ha dicho la ciencia

Los parabenos están presentes en el maquillaje, las cremas hidratantes, gamas capilares y de afeitado. Los podemos identificar perfectamente en la etiqueta por sus nombres, generalmente en inglés: methylparaben, propylparaben, butylparaben o benzylparaben. La concentración habitual de estos parabenos suele ser del 0,01 al 0,3%; la Cosmetic Ingredient Review (CIR) estableció en un estudio realizado en 1984 que su uso en cosméticos no tiene riesgos hasta en cantidades del 25%. En 2003 la CIR reabrió el estudio para cerciorarse de la seguridad de los parabenos para investigar su seguridad sobre niños y mujeres, y concluyó que no había necesidad de cambiar las conclusiones de su primer informe.

Sin embargo, el Journal of Applied Toxicology reveló en un estudio de 2004 que se habían detectado parabenos en ciertos tumores mamarios. Pero lo que no llegó a confirmar es si tenía relación en la formación del cáncer.

Otros tipos de conservantes

Junto con los parabenos, el fenol-fenil es otro de los conservantes más habituales en la cosmética. Son alcoholes derivados del benceno que podemos encontrar en las etiquetas como phenolphthalei y chlorophenol. Están presentes en las lacas del pelo, por ejemplo. Pueden afectar al sistema nervioso, al hígado, al corazón, al riñón y a la piel. Por su parte, otro de los conservantes sintéticos más utilizados son el ácido benzoico que aparece como benzoic acid o el alcohol bencílico recogido como benzyl alcohol. En cosméticos se suelen identificar también con estos nombres: Benzoato de sodio, el Sodium (y Ammonium) Laureate Sulphate.

Si bien los estudios son concluyentes al refutar los efectos nocivos de los paraderos en nuestra piel, en la industria hay una tendencia enfocada en su remplazo. La alternativa a los productos con parabenos es buscar productos con las etiquetas “paraben free” o “libre de parabenos”.

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